El retorno al punto de partida en Tablizas, fue paralelo al río Muniellos. La primera parte del descenso tenía un fuerte desnivel, y había que tener cuidado con las rocas para no torcerse un pie. tras 2-3 kilómetros el desnivel es menor y ya puede uno pararse a mirar con más detenimiento el paisaje.
La vegetación era muy exuberante, con gran variedad de musgos y helechos.
En cuanto a árboles, lo que más abundaba eran alisos y abedules.
El paisaje era precioso, pero yo esperaba poder ver algún mirlo acuático, lavandera cascadeña o aunque fuera algún caballito del diablo. No se si fue que ya estábamos cansados, o que íbamos más pendientes de los pies para no caernos, pero poco pudimos ver.
 |
| Puente abandonado |
La ventaja de fijarse por donde pone uno los pies para no tropezar, es que no se te escapan este tipo de cosas, como el cadáver a medio comer de este ratón de campo, a un par de kilómetros de nuestro destino.
 |
| Restos de ratón de campo (Apodemus sylvaticus) a medio devorar |
Y después de 23 Km de ruta, por un paisaje precioso y variopinto, llegamos al punto de partida. Merece la pena visitar esta reserva, así que si tenéis oportunidad de hacer una pequeña parada en Asturias, no dudéis en pasar por Muniellos.
Fotos: Inés G de Castro