jueves, 3 de octubre de 2013

De paseo por el Courel: Ruta Castro de la Torre (1ª parte)

A mediados de agosto hice una pequeña escapada con una amiga al Courel. Dado que el día 15 de agosto es festivo en toda España, no encontramos abiertos ningún sitio de información turística, así que decidimos improvisar. Nos dirigimos hasta Folgoso do Courel, y una vez allí, quiso la fortuna que diéramos con un mapa donde se señalizaban 5 rutas. Tras una breve inspección del mapa, optamos por hacer la ruta que va hasta el Castro de la Torre. Y la verdad es que el comienzo pintaba muy bien.

Breve descripción de la ruta y su perfil de desnivel

En un principio la ruta no es muy complicada, y la verdad es que se disfruta del paseo, ya que le paraje es precioso, y hay una gran cantidad de árboles que dan sombra, que para caminar, siempre se agradece.




Entre las especies vegetales, había una gran cantidad, de brezos, robles, melojos y encinas. Los helechos y briófitos (musgos y hepáticas) estaban presentes en cualquier rincón, y por supuesto, había flores de los más variopintas.

Detalle de la hoja del melojo (Quercus pyrenaica)

Detalle de la hoja de la encina (Quercus ilex)
Clavel silvestre (Dianthus hyssopifolius), de la familia de las cariofiláceas
Briófitos
Una vez que se acaba el bosque, hay puntos en la ruta desde el que poder disfrutar del paisaje...y también insolarse un poco, porque seamos sinceros, en agosto las temperaturas no son precisamente suaves por esta zona.




Respecto a los animales, además de multitud d insectos que no paraban de acosarnos, nos encontramos con una gran variedad de excrementos de mustélidos (visón, comadreja...), y zorro. Y en una parte del camino, alguien debió perder un buen trozo de su pelaje.


Conforme se acercaba el final de la ruta empezó a complicarse un poco el paseo. Por un lado lorenzo apretaba cada vez más, la señalización en algunos tramos era poco visible, y tuvimos que improvisar (en el 90% de los casos acertamos), y andar hacia delante y hacia atrás, probando a ver por donde seguía el camino. Además, cuando se suponía que estábamos cerca del Castro, no vimos ninguna indicación, así que debimos pasarlo de largo sin poder verlo. Cuando ya estábamos agotadas, la ruta nos dio una alegría. Volvimos a encontrarnos con la sombra de robles y encinas, y de regalo, y porque nosotras los valemos, nos dimos un chapuzón en el maravilloso y refrescante río Lor, que nos hizo resurgir cual ave fénix, y nos dio las fuerzas que necesitábamos para terminar la ruta.

Y aquí, fue donde nos refrescamos. Lo mejor de la ruta, sin duda.
Y eso que al llegar a "casa", me encontré con una sanguijuela en mis nalgas. Pero que me quiten lo bailado.
La alegría final me la llevé cuando volvíamos al coche y vi volando a esta rapaz en el cielo. ¿preciosa, verdad?

Abejero europeo (Pernis apivorus)

Como nos quedó la espinita de no haber podido ver el dichoso castro, al día siguiente nos acercamos hasta ahí...pero eso ya es otra historia..

Continuará...

Fotos: Inés G. de Castro

2 comentarios:

Xabier Prieto Espiñeira dijo...

Ese "pelaso" ten toda a pinta de Porco teixo...ou Lobo? Non se me ocorre outro mamífero con ese ton tan gris.
A uña verde esa si que xa non sei dicir...

Inés G. dijo...

jejeje...a uña ésa é de becho Homo sapiens.
Pois a verdade é que sorprendeume atoparme con tal cantidade de pelo. Eu nun principio pensara nun raposo, pero esa cor... non pensara no teixugo, pero agora que o dis, ben podería ser.
Graciñas pola axuda, Xabi.
Unha paerta