sábado, 31 de agosto de 2013

Costa gallega

Ir a la playa no significa necesariamente estar tumbado al sol pasando calor. También se puede aprovechar que hay marea baja para dar un paseo entre las rocas y ver que bichejos viven allí. En este caso, el trocito de costa a explorar fue la de Cabo Home, en Playa Melide (Cangas, Pontevedra), y como se muestra en la foto había mucho que ver.



Al acercarme con más detalle, es cuando se puede observar con más claridad la gran diversidad de animales que viven entre las rocas.

Erizos, anémonas, lapas y Cangrejo corredor (Pachigrapsus marmoratus)

La especie que más me llamó la atención porque nunca la había visto hasta entonces es la anémona verrugosa

Anémona verrugosa (Bunodactis verrucosa)

Aunque no haya puesto fotos, he de decir que las rocas estaban totalmente plagadas de mejillones (así que mejor ir con calzado para moverse entre las rocas, para no acabar con los pies destrozados). En algunas rocas había la suficiente agua como para poder ver algunos peces.


Lorcho (Gobius sp)
También había multitud de algas , tanto verdes como pardas, siendo éstas las más abundantes.

Aquí podemos ver varias algas pardas, la que tiene un toque iridiscente es Cystoseira tamariscifolia
En esta zona costera es muy común ver gran variedad de crustáceos, y aunque lo primero que nos viene a la cabeza son los cangrejos, también hay percebes y balánidos, que son otro tipo de crustáceos sésiles (viven pegados a las rocas). 

Percebe (Pollicipes pollicipes)
Balánidos (Balanus sp)
Me llamó la atención que los únicos equinodermos que vi fueron los erizos. No apareció ninguna estrella de mar.

Erizos de mar (Paracentrotus lividus) rodeado de lapas
Y como despedida, entre las rocas, unos majestuosos cormoranes.

Cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) 

Así que ya sabéis, si os acercáis a la playa, intentad hacerlo con otros ojos, y os sorprenderá la gran variedad de especies que hay en nuestras costas.

Fotos: Inés G de Castro

8 comentarios:

Gerardo dijo...

Me encantan los charcos que quedan en las playas rocosas cuando baja la marea. Ojalá aquí en el Mediterráneo los tuviéramos como allí... pero aquí las bajadas son minúsculas en comparación.

Xabier Prieto Espiñeira dijo...

A qué me recorda esta entrada....?
Un abrazo, Inés
PD: A anémona esa eu non a vin nas illas Mirandas. Supoño que é de augas máis temperadas.

Xabier Prieto Espiñeira dijo...

Por certo, a min, así de lonxe, tamén me parecen cristados (P. aristotelis)

Inés G. dijo...

Gerardo, seguro que algo podras ver y fotografiar que por aqui no tenemos.

Xabi, se ti crees que pode ser cristado, pois enton debe ser. A costa galega da para moitas entradas similares, hehe

Jesús del Valle dijo...

Fíjate que poco estudiamos esos huecos entre rocas sometidos a las mareas, menuda vida que hay por ahí. Eres una "gallega cruel", como puedes mostrarnos esos Percebes ahí...Dios mío, alguna vez los he comido y están deliciosos.
En cualquier caso, vaya fauna adaptada a la roca y la violencia del agua, puf.

Inés G. dijo...

Y eso que en las rías bajas el mar es más tranquilo. Por la zona de las Rías Altas si que pega bien el mar, jeje. Por otro lado, yo he probado los percebes, y sinceramente, no son mis crustáceos favoritos. Prefiero más a los bivalvos (mejillones, zamburiñas, vieiras, almejas...hmmm)

Marcos Díaz dijo...

bonita entrada gracias por lo de la libelula me hago seguidor
un saludo
marcosdg66.blogspot.com

Inés G. dijo...

Gracias por pasarte por aqui, Marcos. Nos leemos.