lunes, 4 de noviembre de 2013

Mi otra familia

No todo es salir al campo. Desde bien pequeña he compartido mi vida con animales. Y hoy me gustaría dedicarle una entrada a todos aquellos animales con los que he crecido y he vivido momentos tan buenos.

Creo que el primer bicho que pasó por casa fue una tortuga (¿o eran dos?). Pero yo era tan pequeña que ni me acuerdo. Hubo también un par de canarios (Puri fue la primera y Pipo llegó después), un par de peces (Ares y Sylvestre), y decenas de hamsters (hubo un momento en que tuve que separar a los machos de las hembras, porque era una locura tanto bicho junto), y ya en mi época universitaria, un par de hámster de Roborovski (Sam y Frodo), para que me hicieran compañía en mi estancia fuera de casa. 

Pero los que sin duda tienen un lugar en mi corazón, son los que os enseño a continuación.

Aunque no fue el primer perro que pasó por casa (antes tuvimos a Kazán, pero el pobre murió prematuramente, con unos pocos meses, por culpa de una mala caída), Áyax fue el perro con el que me crié (desde que yo tenía 11 años hasta mis 22 estuvo entre nosotros). Se lo regalaron a mi padre, y aunque tenía displasia de cadera, correteaba mucho y era muy cariñoso y juguetón. No era muy sociable con la gente, pero con la familia era un trapo. Murió en octubre del 2001, con 11 años. Se murió entre mis brazos, en el veterinario, y aún es el día que lo pienso y me emociono.



Áyax
Cuando Áyax tenía 7 años entró por casa Michina. El perro encontró a esta gata y a su hermano en una caja de cartón, en el parque, abandonados con unas raspas de pescado dentro. Pensábamos quedarnos con el hermano, y buscarle un hogar a ella...pero el pobre se cayó de la ventana (desde un séptimo piso), así que la gata se quedó entre nosotros. Michina fue la primera gata que tuve, vivió 16 años, y murió en 2012 por culpa de una serie de tumores mamarios.


Michina
El tiempo pasa, y llega un momento en que una se va del nido materno a formar el propio (esto a Michina no le hizo mucha gracia). Como tanto a mi marido como a mi nos encantan los animales, al poco de vivir juntos ya habíamos adoptado a una gata que nuestra sobrina encontró en la calle, en diciembre de 2005. En un acto de originalidad, la llamamos Michu. Como era una gata a la que no le gustaba estar sola, unos meses después (en junio) adoptamos a otra gata, Suse, con la que podía jugar y no sentirse tan sola.


Michu (tricolor) y Suse (blanca y gris)
Suse vivió 7 años, murió por cause de una cardiopatía en mayo de 2013. Cinco meses después, con 8 años, se murió Michu, por un problema hepático.






La verdad es que lo he pasado muy mal con la muerte de cada uno. Algunos no lo entienden, pero se les quiere como a tu familia. 

A pesar de todo, soy incapaz de decir que no a la entrada de otro bicho de estos en casa. Cuando  murió Suse, no pensaba adoptar a ningún gato más, pero una amiga acababa de adoptar a una gatita, y resulta que su bebé, era alérgico al gato. Para que no lo llevaran a la protectora, decidimos que se viniera a casa con nosotros. Así que en julio de este año Nana se convirtió en parte de la familia.



Nana
Nana convivió poco con Michu, apenas 3 meses. Como aún es un cachorro, pensamos que era un buen momento para adoptar un perro, y es por eso que desde mediados de octubre, vive con nosotros este cachorro mestizo (entre setter inglés y podenco), que se llama Chico. Era el más pequeño de su camada y nadie lo quería. Nana y Chico se llevan genial y juegan juntos. Espero que su salud sea mejor que la de Suse y Michu, y que vivan con nosotros muchos años.

Chico

Y vosotros, ¿sois de los que convivís con animales en casa, o solo os gusta disfrutar de ellos en el campo?

3 comentarios:

Louisette dijo...

Lovely blog and pets, nice dog, greeting from Belgium

Jesús del Valle dijo...

Hola INES, que sepas que el perro es tuyo y los gatos son de tu casa. Si te cambiaras de domicilio verías que poco les importaba un nuevo dueño al contrario que el perro que no lo resistiría.

Inés G. dijo...

Hola Jesús...lo tengo clarísimo. De hecho la gata me la traje de casa de mi amiga, y ni se inmutó la muy cabrita...